Donnerstag, April 03, 2008

OASIS Y MEDIOS / 1

MEDIO DE COMUNICACIÓN: 1. m. Órgano destinado a la información pública. U. m. en pl.

La sequía persiste en Cataluña, meine Damen und Herren, y yo estoy preocupado porque dentro de unas semanas debo viajar a Barcelona: ¿deberé portar una cantimplora?, ¿tendré que renunciar al hielo en el gin-tonic o a mis baños de una hora de duración a 45ºC y con aceite de algas?, ¿me encontraré un mundo semejante al de Mad Max?, ¿prohibirá el honorable xarnego sudar a los catalanes, para acumular reservas hídricas? Muchas preguntas y ninguna respuesta, aunque lo que más me inquieta de Cataluña es que se trata de un lugar en el que todo es posible: optaré por la cantimplora y una buena ración de pastillas de sal; como en las películas.
Tal y como escribí el otro día, el oasis se ha secado, y en su fondo podremos observar, engastada en el cieno, toda la basura y desperdicios que las aguas putrefactas escondían. Sí, estimados parroquianos, un auténtico vertedero submarino. Sin embargo, para que algo así ocurra, es necesaria la ayuda de cómplices: los medios de comunicación catalanes; ésos sí son ladrones de tres manos. La extraña e insana cohabitación de muchos periodistas con el poder catalán se inició ya durante la época de Jordi Pujol, y ahora, bajo el mandato de Pepe el Risas— también conocido con el alias de José Montilla— se ha cambiado el concubinato por un matrimonio en toda regla, en el que las arras tomaron la forma de generosas subvenciones. No obstante, queridos lectores, ustedes no deben dudar jamás de la virtud de la novia (los medios) porque éso es algo incorrecto, aunque yo, por el contrario, sí la haré: prefiero la bilis a la angostura.
Es cierto que un periodista no crea corrupción, pero sí lo hace cuando con su silencio favorece un clima propicio para que los políticos actúen impunemente. Por ello en Cataluña no existe corrupción, ¡Dios nos libre!, aunque el motivo es otro: de lo que no se habla o informa no existe; el silencio trabaja de editor y corrector de estilo. Los periodistas, además, se prestan de buen grado a la componenda porque saben que el premio a su disimulo puede ser ocupar un cargo; cargo, por otro lado, que después utilizarán para silenciar a sus propios compañeros: perros que vigilan a perros. Con todo y con eso, es necesario evitar cualquier sospecha de censura, y nada mejor para ello que crear un nuevo estilo periodístico: el periodismo higiénico. Así es, meine Damen und Herren, la administración catalana ejerce de agencia de noticias y los medios, de común acuerdo, sólo publican los asuntos que consideran favorecen al microclima del oasis y no alteran las vidas aplacibles de los ciudadanos. Creo que es una forma muy grosera de minusvalorar a la gente y a la profesión de plumilla. Asimismo, también es necesario crear un nuevo lenguaje que sustente todo el andamiaje de la apariencia, es lo que podríamos denominar la prosa del eufemismo; ya saben: «accidentes», «incidencias», «pequeños problemas», etc. Resulta indiferente que esa hábil perversión del lenguaje oculte el derrumbe de un barrio, apagones bochornosos o el caos en los transportes: ¡todo sea por los pececillos del oasis!
Hasta no hace mucho, yo creía que los periodistas catalanes eran aficionados a la astronomía, ya que en cada ocasión en la que saqué a colación algún tema…cómo decirlo…delicado, todos elevaban sus ojos al cielo, aunque estuviéramos bajo techo, con una facilidad pasmosa. Siempre me he preguntado dónde estaban los periodistas catalanes cuando Barcelona era, y ahora lo sigue siendo, la arcadia de las corruptelas. El famoso 3% no deja de ser una bagatela si lo comparamos con el auténtico río de dinero sucio que fluía bajo la administración del Molt Honorable Jordi Pujol. A pesar de ser una corriente subterránea y por lo tanto invisible, algunos zahoríes la detectaron; pero nadie quiso prestar atención. Les señalaré dos ejemplos: el juez Luis Pascual Estevill y el orondo Macià Alavedra, a la sazón conseller de Economía de la Generalitat de Catalunya. Siéntense, meine Damen und Herren: farem safareig.

Foto: Cataluña yace en el fondo del oasis.

Freitag, November 02, 2007

CARAJILLOS / 2

Nada existe tan deprimente como una cena de ex – alumnos. Es la ocasión propicia para comprender que los recuerdos y el paso del tiempo no forman un buen matrimonio; y que las experiencias, nacidas de un parto vergonzoso, cambian cada quinquenio en función del desgaste o el castigo de la vida. El que prometía se quedó en promesas; el que apuntaba maneras observa la vida a través del punto de mira; el que quería operar a corazón abierto es visitador médico y tiene el corazón cerrado; el que pensaba que el devenir es un camino recto ha descubierto lo serpenteante del destino y no tiene mapa ni brújula; el gracioso sigue con las mismas bromas; y el tonto, tan tonto como siempre. Anécdotas revenidas y rancias, recuerdos trucados y el paso grotesco y contradictorio de la vida. Lo cierto es que me aburrí, meine Damen und Herren, y decidí retomar los pensamientos que me asaltaron al mediodía mientras tomaba un carajillo en el Zanzi-bar. Para entonces ya había comprendido que Barcelona era un queso Emmental y que, gracias a la habilidad de Montilla y ese grupo de ineptos que se denomina Tripartit, apestará como un Cabrales.
Los trenes de cercanías de Barcelona, que siempre me han recordado la línea que cubría el trayecto entre Colombo y Candi, en la antigua Ceylán, no funcionaban. El colapso, por la tanto, era inevitable. Las alarmas sonaron en el Govern y también en la Moncloa. ZP, el Derrumbes, sabe que el cobre debe batirlo en Cataluña, y por los datos que el palanganero Montilla le proporciona, intuye que la abstención tiende a superar todas las expectativas. Pero es que el pobre ZP construye atajos, y lo que es peor: los recorre. Alguien debería explicarle que desde que nacemos todos somos enfermos terminales y que tardaremos más o menos, pero el día de la despedida llegará. Él, sin embargo, rezuma verdad, hace del humor una ideología y de la imbecilidad una patria; pero es ése humor el que nos sirve a los demás para comprender el dramatismo y la miseria que encierran los chascarrillos del gracioso. Los ciudadanos, mientras tanto, forman largas colas en improvisadas paradas de autobús. El Molt Honorable Montilla dudaba sobre cómo esconder la evidente ineptitud o erigirse un monumento al desaguisado. Ante la orfandad de soluciones, los próceres catalanes optaron por el peloteo: «alabamos el civismo de los ciudadanos». ¡Hombre, meine Damen und Herren, muchas alabanzas!, pero escondidos en las bocacalles cercanas a los puntos de reunión de los autobuses, las dotaciones antidisturbios de la policía autonómica esperaban la orden de propinar garrotazos y mandobles — en catalán, por supuesto— si alguien generaba una ola sobre las aguas plácidas del oasis. Yo, que soy un amante de la zoología, quise presenciar cómo se pastorea un rebaño en una ciudad y me desplacé a varios lugares. Bucólica y tierna escena, estimados lectores: ovinos que pastaban sobre el asfalto. Con un bamboleo cansino y dócil, los pasajeros subían a los autobuses; algunos, los más hartos, se atrevían a exorcizar su frustración mediante ignotas invocaciones: «les votará su puta madre». La mayoría, por el contrario, emitía imaginarios balidos y lucía la mirada mansa del que se sabe borrego. ¡Ah, queridos parroquianos, cuánta lana hay por el mundo!, y no es lana virgen, ya que el pensamiento de los catalanes ha sido procesado una y otra vez. Lástima que yo sea fiel a Burberry, de lo contrario podría haber tejido muchos jerséis y un par de bufandas. Decidí acercarme al bar Tahita para tomar otro carajillo. Mientras removía el café con la cucharilla, no pude dejar de pensar en la cadena de resignados; que al pie del autobús y con el desengaño por uniforme, semejaba un ejército derrotado camino del cautiverio. Para un observador ajeno como yo resulta curioso que los políticos catalanes se lamenten de que desde el aeropuerto del Prat no puede llegarse sin escalas a cualquier rincón del planeta, cuando no pueden garantizar ni que los barceloneses recorran en tren los escasos 20 kilómetros hasta el aeropuerto.Sé que los catalanes no lo entienden y siguen creyendo que Madrid y España tienen la culpa de todos sus males. Pero deberían saber que en los últimos ocho años Madrid ha construido 110 Km. de metro suburbano; en Barcelona, por el contrario, 10 Km. La financiación era la misma pero el objetivo era otro: Madrid construye un metro; Barcelona, una nació, una literatura universal en Frankfurt o en cualquier lugar de feriantes, y una selección de bolos. Si yo fuera catalán, estaría cansado de serlo. Decidí tomar otro carajillo para eliminar la inquietud; de Anís del Mono, como siempre.
Foto: Etiqueta de Anís del Mono. 1907.

Donnerstag, April 03, 2008

OASIS Y MEDIOS / 2

El primero utilizaba los poderes que la toga le confería para chantajear a los empresarios catalanes, los cuales, si no pagaban al socio del prevaricador y amante del cohecho, ingresaban en prisión acusados de delitos monetarios. Acepto que un rumor, por sí, nunca debe ser noticia; ahora bien, puede ser el inicio de la misma y debe investigarse. ¿Por qué ningún medio catalán explicó qué se cocía en el juzgado de Estevill y en el despacho de su ayudante, el abogado Piqué Vidal? ¿Estaba relacionado con la circunstancia de que Estevill fuera vocal del CGPJ a propuesta de CiU? Mucho nos tememos que sí. Al final, y en cumplimiento de aquello de «la avaricia rompe el saco», la mierda, como es habitual en ella, demostró sus capacidades de flotabilidad; entonces sí: todos informaron. En realidad los oropeles de la toga y las puñetas y los lujos del despacho de un abogado reputado (más tarde cambió la «p» por «f») escondían las tramoyas de dos trincones. Por el contrario, el conseller Alavedra lo hizo todo con más clase: se rodeó del mundo del arte. ¡Precioso, meine Damen und Herren!: los pinceles, la trementina, el óleo y la acuarela al servicio del trinque. La esposa de Herr Alavedra— Doris Malfeito— pintaba con un estilo…particular, podríamos denominarlo así. Sin embargo, sus cuadros se cotizaban en millones de pesetas, en concreto entre cinco y diez. Era divertido, yo lo hice, asistir a una de sus «famosas exposiciones» y observar como muchos industriales catalanes compraban cualquier cuadro para después, a la hora de formalizar el pago, preocuparse sólo de que la tarjeta que entregaban al propietario de la galería llegara a poder de…«la artista». Sería interesante que alguien explicase el porqué J.A.Samaranch compró tantos cuadros de Frau Malfeito para la sede del COI y de La Caixa, o por qué la inmobiliaria Kepro adornaba las paredes de su sede con tan magna muestra pictórica. Asimismo, el Banco Vitalicio también invirtió dinero en esos cromos de mala muerte para agradecer una mediación que realizó Herr Alavedra. ¿Saben ustedes ante quién? Nunca lo dirían: el juez Estevill y su ayudante; «los extremeños se tocan», que decía el dramaturgo. Resulta llamativo que una vez que Herr Alavedra cesó en su puesto los cuadros de su esposa pasaron a cotizarse a precio de rebaja, saldo y liquidación.
Con todo y con eso, los medios catalanes no se enteraban de nada: preferían la astronomía. El rosario de actos de «mecenazgo» sería interminable: la empresa de jardinería de la esposa de Herr Pujol, el 10% de cualquier promoción inmobiliaria, mamandurrias para los hijos de los notables en consejos de administración, determinados «éxitos literarios» escritos en catalán, etc. Por todo ello no pude dejar de sorprenderme cuando Joan Oliver, exdirector de TV3, dijo lo siguiente: «Els espanyols són xoriços pel fet de ser espanyols».
La memoria, meine Damen und Herren, necesita luz para fluir, por eso los medios catalanes generalizan la oscuridad aunque reparten unos pocos candiles; no desean que nadie pueda replicar o señalar la basura del fondo del oasis.
Con semejantes malas artes entre la clase política, que en la actualidad se perpetúan, y un amor tan desenfrenado por la astronomía entre los periodistas catalanes, es lógico que Pepe el Risas sea generoso a la hora de repartir subvenciones entre los medios de comunicación, ya que a él le gusta nadar, pero quiere que la ropa — sucia en este caso— la guarden otros: un hombre con visión de futuro, qué duda cabe.
Y ya que escribí sobre catalanes, oasis y pececillos, mañana podré observar a unos cuantos de cerca, ya que un poco antes del mediodía, Pepe el Risas y su inefable Carod Rovira inaugurarán la Delegació del Govern de la Generalitat en Berlín. Pasearé un rato por el nº 18 de la Charlottenstraße para observar, ustedes ya saben que soy un cotilla. Además podré ir tranquilo porque la bebida está asegurada, no tengo que comprar ningún cuadro y chapurreo algo de catalán. Observaré a ésos dos portentos con ánimo lúdico y presto a la carcajada, porque cuando el nivel entre los políticos es tan bajo, es la única manera de pensar que no existen políticos malos: mediante la risa.
Foto: Hubo un tiempo en el que éramos algo; ahora somos papel.

Sonntag, März 30, 2008

BARRANCOS

BARRANCO: 1. m. Despeñadero, precipicio.

«Desde el fondo de un barranco, canta un negro con afán: “¡Ay, madre, quien fuera blanco, aunque fuera catalán!”».
Políticamente incorrecto, meine Damen und Herren, además por partida doble; pero yo disfruto con estas ximpleries como si fuera un italiano con cuatro brazos: ¡qué orgía de gesticulación! Sin embargo, estimados parroquianos, no debemos permitir que lo gracioso solape al dramatismo y nos impida percibir el auténtico melodrama catalán: se quedan sin agua; así es, el oasis se ha secado y nos permite observar unos terrones resecos en los que las grietas delimitan un mosaico de idiotez e ineptitud. De igual manera que la edad de un poeta no se mide por sus años sino por la madurez de sus versos, la estulticia de un pueblo puede mesurarse por la cantidad de veces en la que repite un error. Pero es que la memoria sapientísima de los catalanes fluye por un río que desemboca en el mar de la ignorancia y el nacionalismo paleto (disculpen el pleonasmo). Esa extraña horda que gobierna en Cataluña y que responde al nombre de Tripartit cada día se esfuerza en demostrarnos que se trata de un compendio subnormalizado de la política. No se sorprendan, meine Damen und Herren, ya que ellos fueron los que no deseaban el trasvase, y el motivo sólo era uno: era un proyecto del PP. Ahora, por el contrario, claman por un trasvase que el Gobierno español les niega, y la responsable de tan augusta misión ha sido Teresa Fdez. de la Vega: me temo que al Govern catalán le ha tocado bailar con la más fea. La negativa ha servido para que los politicastros catalanes se envuelvan en las cuatro barras de Guifré el Pilós y clamen de nuevo contra la pérfida España, que les roba el pan y les niega el agua. ¡Triste, meine Damen und Herren, muy triste! De todas formas yo no me preocuparía ya que siempre podrán ducharse con cava, y el cosquilleo de las burbujas en las partes donde más espuma crea el jabón promete grandes momentos de excitación y posterior desfogue sexual; en plan nacionalista, ya saben: «només la punteta, amor meu». Si la «pertinaz sequía» continúa cebándose sobre Cataluña, el Govern del Honorable xarnego, o él mismo aunque esto es difícil, intentará despistar para ocultar sus deficiencias y nula gestión. No me extrañaría, pues, que adujeren problemas con el nuevo Estatut; sí, queridos lectores: porque nadie previó señalar el derecho de Cataluña a recibir más lluvia que otras regiones españolas. Con todo y con eso, la realidad es otra: una clase política sobreprotegida por los medios de comunicación catalanes— que no dudan en mentir si es necesario— y que carece de la mínima responsabilidad hacia los ciudadanos.
Resulta curioso que los políticos que hicieron campaña bajo el lema «No al transvasament» ahora se rasguen las vestiduras al observar los resultados de su imbecilidad; imbecilidad, por otro lado, que sin riego se muestra fértil como una sabana. Que se pierdan al día 21,9 millones de litros de agua por no acometer las obras necesarias de mantenimiento es una cuestión baladí; que los tributos que gravan el consumo de agua para uso doméstico supongan el doble del propio consumo no tiene importancia; que las infraestructuras necesarias no se construyan es culpa de Madrid; que la solución pase por imponer multas y recaudar es lo habitual; y que Cataluña esté más cerca del tercer mundo, una realidad. Mientras que otros países han comprendido que las cuencas hidrográficas deben estar conectadas, como si de una red eléctrica se tratase, para equilibrar las necesidades con los recursos, Cataluña elabora una nueva versión del «yo me lo guiso y yo me lo como»; cuando les interesa, claro está. Supongo que Artur Mas (CiU), en las negociaciones con José Luis Rodríguez, el Puma, incluirá el asunto del agua, aunque yo no lo haría ya que ZP es capaz de ofrecer el envío de miles de botijos— fabricados en La Bisbal d’Empordà, per suposat— para librar a los catalanes de la sed. ¡Pobres!, ellos, que tienen las lenguas estragadas por la falta de agua, deben escuchar que Dña. Teresa les sugiere no ajo y agua, sino ajo y cava. Yo, que soy un observador ajeno, no puedo dejar de extrañarme ante las tragaderas que tienen los catalanes, ¡lo engullen todo, hasta el cava!, además lo hacen de un trago y sin respirar, será para no percibir el mal olor. A mí me agrada el Bollinger o el Moët, es una cuestión de costumbre y también de paladar, cuestión ésta en la que algunos manifiestan una atrofia preocupante. ¡Pobres catalanes!, sus políticos siempre les colocan al borde del barranco y ellos no dudan en dar un paso al frente. Quizá actúen así porque ser catalán no es una herencia sino una vocación. Yo lo dijo Josep Pla: «El nacionalismo es como un pedo: beneficia a quien lo suelta». Mientras los catalanes no lo entiendan, sólo pueden mirar desde el fondo del barranco y cantar: «¡Ay, madre, quien fuera blanco, aunque fuera catalán!».

Foto: Encajada de cabeza.

Donnerstag, November 01, 2007

CARAJILLOS / 1


Una de las costumbres españolas que más me agrada es la del carajillo; el cual, lógicamente, ha de ser de Anís del Mono: «es el mejor, la ciencia lo dijo y yo no miento»; reza el pergamino que el simio sostiene en su mano. Además, el carajillo debe tomarse siempre en un bar ya que en casa no es lo mismo. Por ello, cuando me confirmaron mi viaje a España, me llevé una gran ilusión y un deleite prematuro ante los carajillos que bebería. Mi primer destino era mi querida Barcelona, a la que llegué expectante y con ganas del reencuentro con mis antiguos compañeros de colegio, debido a la tradición instaurada de celebrar una cena de ex – alumnos cada quinquenio. La oscuridad sólo me permitió apreciar desde el avión las luces titilantes de la ciudad que me vio crecer. Algo cansado por el viaje y el trabajo acumulado, me dirigí al hotel. Sin embargo, al día siguiente mi ánimo era otro. El cielo parecía engalanado para mí y el sol catalán de octubre se mostraba tan afable y servicial como en otras ocasiones. Al contrario que un turista, que se limita a mirar, el viajero observa a su alrededor: eso hice durante las tres horas de vagabundeo. Sin percatarme de ello, mis pasos me dirigieron hacia el bar Chipén. Sentado en la terraza y con ganas de despachar la prensa del día, me tomé el primer carajillo. ¡Qué placer!: el dulzor del anís que se impone al amargor del café, el crujir de las páginas de los periódicos, el sabor del Lucky Strike y mujeres hermosas que desfilaban con el coqueto acicalado que la española imprime a su vida cotidiana. Tantos estímulos me obligaron a mantener una distraída concentración que fijé en las conversaciones que se producían en las mesas colindantes. El anuncio de que Pascual Maragall padece Alzheimer marcaba la pauta, pero no creí percibir ninguna señal de pesar; más bien al contrario: los catalanes encontraban una explicación a tanta tontería maragallesca. De hecho, un hombre lo señaló con una simple frase: «Lo del Estatut fue el primer síntoma». ¡Qué despiadada es la política, meine Damen und Herren! En fin, estimados parroquianos, dejaremos que las neuronas de Herr Maragall se desconecten poco a poco hasta que camine por un sistema confuso de vías y sin ninguna señalización. De todas formas, creo que los mediocres políticos catalanes deberían entender que su importancia radica en el contexto y que la palabrería barata y huera es insignificante y secundaria en todo cuanto ellos hacen. Con todo y con eso, alguien repetía el mantra que culpabiliza de todos los males catalanes a España y a un ente abstracto, que se denomina Madrid. Yo llevaba gafas de sol, lo que me permitió mirar de soslayo sin que nadie pudiera adivinarlo. Mis pensamientos, que no necesitan escudarse detrás de un cristal oscuro, fluyeron a mi cabeza con una simple opinión: qué fácil es hundir un país — o nació, según se mire— de borregos. Llegado ese punto, intuí que el destino, de nuevo, me haría testigo de grandes momentos.
El Gobierno de la Generalitat está deshilachado, vestido con harapos, y sigue utilizando la mentira y la incapacidad como forma de gestión. Los catalanes, no obstante, creen en el oasis, en el edén de la eficacia frente a la desorganización mesetaria. Pero no lo hemos de tener en cuenta, queridos lectores, ya que llevan muchos años escuchando la cantinela de que son diferentes, el pueblo elegido y el centro del universo. A fuerza de atenderlo, lo han creído. Estoy convencido de que si ustedes explican a un catalán que las vacas vuelan, éste sólo les formularía dos preguntas: ¿Son vacas catalanas?; y después, si la respuesta fuera afirmativa, la siguiente: ¿A qué altitud? ¡Qué tiernos e ingenuos, meine Damen und Herren! Yo me sentía satisfecho con la vida y tan exultante como un escalador que ha llegado a la cima, aunque sólo hubiera recorrido una parte de la ciudad. Puede ser que los dos carajillos influyeran en mi estado anímico, pero lo cierto es que M. me había llamado — para mi sorpresa y preocupación— y la hora del encuentro se acercaba. No me lo tengan en cuenta, queridos parroquianos, ya saben que en la vida sólo existe una cosa que tire más que dos carretas: tres carretas.
Foto: Vidriera de la fábrica de Anís del Mono, Badalona.

Montag, April 16, 2007

DE IDIOMAS Y MENTIRAS


Mientras Carod Rovira reina en el Olimpo de los paletos, Montilla en el de los autistas, Piqué en el de los paniaguados, Durán i Lleida en el de los desengañados y Artur Mas en el de los cornudos; Cataluña se duele en banderillas, meine Damen und Herren. El motivo: un reportaje de televisión, y para más inri…de TELEMADRID!: ¡Alarma!; ¡almogávares preparados para el abordaje!; ¡som i serem!; ¡som una nació!; ¡desperta , ferro!; ¡Més que un club!; ¡Companys afussellat!...¡els calés són els calés!: Un destilado catalán.
Ayer por la noche, aprovechando las benignas temperaturas berlinesas, me dispuse a ver el sacrílego programa en la terraza de mi hogar: Sufrí una desilusión, queridos parroquianos, ya que nadie dijo algo nuevo. Entiendo, por eso, que los catalanes estén algo molestos: a nadie le gusta descubrir que su mierda también huele.
Los habitantes de Cataluña siempre han sido buenos comerciantes: Venden como oasis lo que es una poza inmunda; tolerancia por imposición; dialogo por chantaje; historia por mentiras; y justicia por egoísmo. Todos han rasgado sus barretinas, han cubierto de cenizas la tumba de Rafael Casanova i Comes y lanzan contra ese ente abstracto, llamado Madrid, todo tipo de críticas. Sin embargo, nadie rebate una a una las acusaciones de discriminación y exigencia que el programa explica. Eso sería lo coherente, por el contrario lo que hacen es lo folclórico y manoseado.
Una vez más, he podido comprobar algo que me fascina, y ustedes lo saben: la incoherencia de la progresía. Varios de los…¿intelectuales?...catalanes que aparecían en el reportaje nos legaron preciosas perlas: akoyas de muchos mommas.
«Han ganado las elecciones los que quieren que se eduque en catalán. No sé dónde está el problema». La Sra.Rosa Regás nos ha demostrado con semejante afirmación que el avellanamiento que padece también afecta a su inteligencia. Para ella, el triunfo en las urnas es una carta blanca que lo justifica todo. Hace algunos años, en Alemania, triunfaron los que querían exterminar a los judíos. ¿Tampoco sabría decirnos «dónde está el problema»? Estoy convencido de que no, ya que ella sería una nueva Leni Riefensthal que se acercaría al poder para luego decir que no sabía nada. Ahí tienen a la uva seca, directora de la Biblioteca Nacional; pero no la de Cataluña, sino la de España.
Después llegó el turno de mostrar el fruto de la ostra a Miquel Calzada, un locutorcillo de medio pelo, que se creyó todas las bobadas que oía y fue catapultado de TV3 por un programa demasiado irónico sobre la Infanta Elena: «Me sabe mal (sic), pero…váyanse [referido a los castellano parlantes], por favor. No tengo ningún reparo». Lo curioso de este simpático gañán es que, si alguien dijera algo parecido sobre los inmigrantes, él sería el primero en clamar al cielo para que las siete plagas bíblicas cayeran sobre el blasfemo.
Con todo y con eso, la batea estaba repleta de ostras con perlas, y otro individuo se prestó a dar su opinión (dado que se negó a explicarse en castellano, respetaremos la literalidad) : «No entenc perquè hi ha gent de fora de Catalunya que es preocupa per aquestes coses». ¡Perfecto, meine Damen und Herren! El histrión ha dado en el clavo de los nacionalismos paletos, disculpen el pleonasmo: todo se reduce a la tribu, a la endogamia y a la buzonera patriótica; más allá de nuestras fronteras no existe civilización. Nos hablan de multiculturalidad cuando se aferran a la aldea; nos explican la necesidad de mantener la lengua cuando son incapaces de aprender otras más útiles; y nos quieren alabar las excelencias de las mezclas culturales cuando ellos desprecian a sus compatriotas. El documental mencionado no miente. Sin embargo, yo me siento orgulloso de la que considero mi segunda patria porque sé que no es como la muestran. La única desgracia que la aflige es la caterva de políticos mediocres que sólo crean enfrentamientos artificiales para obtener un beneficio. Un hombre inteligente siempre considerará su casa allí donde cuelga su sombrero. Los paletos, sin embargo, necesitan cosas más…conocidas.
Foto: ¿Por qué no me hablas en catalán?

Sonntag, November 15, 2009

CRÓNICAS DE UN BÁRBARO (2): "TE ECHO DE MENOS".


ECHAR: ~ de menos, o ~ menos a alguien o algo. 2. locs. verbs. Tener sentimiento y pena por su falta.


Un par de encuentros rápidos con unos conocidos y algo de trabajo, meine Damen und Herren: no hice más durante el primer día. Dejé mi país con la amenaza del otoño y las baladronadas del invierno. Tal vez por ello me alegré del clima barcelonés y de poder pasear con las manos vacías y una vestimenta ligera. Las conversaciones telefónicas con K. eran continuas, un destilado de nuestros sentimientos: «te amo», «te echo de menos», «me gusta tu forma de ser», «te necesito». Sin embargo, estimados parroquianos, era a partir de las ocho de la tarde cuando el tono trocaba la rapidez del momento robado al trabajo por la inflexión que otorga la calma. A esa hora suelo acudir al Bar Chipen para tomar el primer gin-tonic, casi siempre en la terraza o en una mesa concreta, ya que ese sencillo mobiliario forma parte de mí. No se sorprendan, queridos lectores, a determinadas edades— yo entonces era un adolescente en un país extranjero— un lugar puede marcar nuestras vidas y moldear nuestros pensamientos con mayor intensidad que los consejos de una madre autoritaria. En Chipen aprendí a reflexionar, entendí cómo sería mi vida: hace ya tiempo que lo acepté y convivo con mis éxitos y fracasos. Ignoro si a ustedes les ha ocurrido, meine Damen und Herren, pero con K. tengo la certeza de que podré depositar mi vida en sus manos y observar el futuro con la misma parsimonia con la que recuerdo el pasado desde la terraza del Chipen.
«Presente» y «pasado» son palabras que pierden el significado cuando las aplicamos a la corrupción catalana. Lo entenderemos sin problemas si escuchamos a los que ahora se rasgan las vestiduras y se erigen en paladines de insólitos códigos de conducta. No obstante, meine Damen und Herren, no debemos extrañarnos, no olviden que Cataluña es una región cuyos habitantes no se consideran españoles pero que sin embargo está gobernada por un andaluz. Mientras que José Montilla, Pepe el risas, entabla un combate contra «la desafección, la corrupción, el descrédito y las ideas conservadoras» — permitan un inciso: ¿qué tendrán que ver los cojones para comer trigo?— , su esposa, que responde al segundo apellido de Bonancia (¡qué poco charme!), teje con primor mediante su propia fundación y la ayuda de los varios cargos que atesora. En realidad, queridos lectores, esa retahíla de canonjías no es más que un entramado cuyo único objetivo es perpetuar la influencia, porque eso es con lo que se mercadea en Cataluña: la influencia. ¿Qué vende Miquel Roca desde su despacho de abogados?, ¿les parece lógica la facturación que declara? Sea como sea no me quedo boquiabierto, estimados parroquianos, al contrario: aprieto los labios y esbozo una sonrisa. Sobre todo cuando escucho al representante de un partido político que forma parte del Tripartit (IU), que se limitará a las frases campanudas de rigor pero que no explicará el porqué un ayuntamiento del extrarradio barcelonés «sugería» un «donativo» de entre 5 y 10 millones de pesetas al sindicato preferido de Alfredo Urdaci a cambio de la concesión de determinas licencias industriales. ¿Cómo denominar a esa «sugerencia»?: ¿corrupción o compra de influencia? No se sulfuren, queridos lectores, en otro ayuntamiento, en este caso capital de provincia, la cifra llega a los 45 millones.
La auténtica corrupción no radica en la calderilla que con más o menos gracia trincan esos mamarrachos, sino en la influencia que atesoran durante sus mandatos para después, una vez «retirados», mangonear a su antojo y conveniencia; además la influencia tiene una ventaja respecto al poder: no desgasta.
Sea como sea, meine Damen und Herren, nadie se entera nunca de nada en Barcelona y prefieren no entender que el «oasis catalán» es un espejismo. Sobre la detención de Macià Alavedra poco escribiré, queridos lectores, ya lo hice antes:Oasis y medios (2). Con todo, me permito realizar una sugerencia al inefable juez Garçon: si desea conocer todos los chanchullos de Herr Alavedra, una auténtica tela de araña, sólo debería leer la relación de industriales, empresas, abogados, etc. que compraban los cuadros de su esposa, Doris Malfeito. Sin embargo, estimados parroquianos, yo prefiero al otro chorizo: Herr Prenafeta. A pesar de las manos rollizas que le caracterizan—al observar sus dedos creeremos que nos muestran un catálogo de pollas—, Herr Prenafeta es un manilargo habilidoso. Conviene recordar la frase que Jordi Pujol le dedicó cuando CiU ganó las primeras elecciones: «Lluís, la Generalitat ya es nuestra». Herr Prenafeta se lo tomó al pie de la letra, y comenzó a extender su «catálogo» por cualquier actividad que le reportase alguna migaja. Eran los tiempos de comida diaria en el Vía Véneto y del fulgir de las tarjetas de crédito doradas: ¡todo por la patria!, o por la nació…En realidad, meine Damen und Herren, el cuellicorto actuaba con impunidad, ya que con la ayuda de un juez prevaricador y también cofrade del trincar, las red de influencias tejida y la colaboración de otros cofrades (les anuncié que siempre son los mismos), flotaba de nuevo. La trayectoria de esos dos amigos del dinero fácil es conocida en Cataluña. Sin embargo, todo el debate en la nació se reduce a la conveniencia o no de mostrarlos esposados en público, incluso muchos demostraron su indignación por el trato dispensado a los reos. Esos arrebatos de compasión hacia la cadena de presos demuestran lo que la clase política catalana, así como también muchos ciudadanos y medios de comunicación, opina sobre la corrupción: debemos ser compasivos, todos haríamos lo mismo; y si no lo hacemos, es porque no tenemos la oportunidad. De cualquier modo, meine Damen und Herren, no me extrañaría que cualquiera de esos periodistas a sueldo—no del medio precisamente— les disculpara con aquello de…«son unos caballeros, y los caballeros…ya se sabe».
La tónica y la ginebra aún celebraban su encuentro cuando sonó mi móvil; era K. Sus primeras palabras fueron las de siempre: «Te echo de menos». No pude responder, estimados parroquianos, el sonido del hielo al chocar contra el cristal del vaso lo hizo por mí: yo también la echaba de menos.

Foto: Bar Chipen. Mi gin-tonic. Nvo (2009).


Mittwoch, November 08, 2006

EL CHIRINGUITO


CHIRINGUITO.- 1.m. Quiosco o puesto de bebidas al aire libre.

Meine Damen und Herren, comienzo este escrito con la presentación de mis disculpas: lo siento, me equivoqué. En mi descargo sólo puedo aplicar la eximente de “sentido común”, que, entre los políticos catalanes, es el menos común de los sentidos. Jamás hubiera imaginado que esos faxendas que forman la clase política catalana tendrían los santos cojones de volver a montar su patio de monipodio para mantener el chiringuito al que llaman Tripartit. Sin embargo, y después de la lógica sorpresa, podemos remarcar algunos hechos que nos ayudarán a comprender la poca vergüenza de los miembros del «oasis catalán» , que ahora será conocido por el cambalache catalán.
Artur Mas, después de conseguir dos nominaciones al Oscar por su película ConfidencialCat, se aprestó a ofrecer varios puestos importantes en su gobierno a algunos de los que calificó con adjetivos poco edificantes: todo sea por la poltrona. Así y todo, deberá conformarse con lucir su esculpido a navaja capilar en los bancos de la oposición y a llamar a ZP para reclamarle el cumplimiento del trato; esperemos que lo haga a cobro revertido.
Carod Rovira, cuyo partido político votó en contra del Estatut de Catalunya, ahora se verá encumbrado para gestionar los beneficios de algo a lo que él repudió: todo sea por la poltrona.
José Montilla, er Prezident de la Cheneralitá, fue uno de los claros fracasados de las elecciones. A pesar de perder más de 230.000 votos — cuatro escaños — y de haber logrado dejar a ZP en una incómoda situación de evidencia, ocupará un lugar destacado en la arcadia de los héroes catalanes, de ficticias gestas, como Casanova y Companys. Además, seguirá la tradición: haber perdido. Lo curioso de semejante sujeto, al margen de su «poderosa personalidad y grácil verbo», es que representa a un partido político — el P.S.C. — cuyo máximo representante expulsó a los consellers de E.R.C. del gobierno de la Generalitat. Me temo que, una vez más, los socialistas aplican su particular y torticero doble lenguaje: todo sea por la poltrona.
Sé que ustedes me disculparán si me ahorro el trago de tener que escribir sobre Joan Saura. Dejémosle que siga como los cojones de los galgos: siempre detrás.
Si la memoria humana es efímera, la trayectoria del nuevo gobierno catalán lo será todavía más. Tengo la impresión de que se trata de un grupo de ciegos que intentan ayudarse los unos a los otros para cruzar una avenida transitada. ¿Cabe mayor desprecio hacia los votantes y la democracia?
Si en toda película de mafiosos siempre hay un capo que lo dirige todo desde la sombra, deberíamos preguntarnos ¿qué piensa el Don de lo sucedido en Cataluña? Es difícil de imaginar lo que a ZP, el bobo de Coria, le pasa por la cabeza. La primera impresión es que el pobre hombre no controla nada: E.T.A. le deja en evidencia un día sí y otro también; en el plano internacional está a punto de ser nombrado el Paco Martínez Soria de la política mundial; nadie le toma en serio; pocos creen en sus postulados y todos se ríen — a sus espaldas, eso sí — de las mil y una bobadas que con gran generosidad pregona a los cuatro vientos. No te preocupes, ZP; siempre te quedará Castro, Chaves, Morales y tu suegra.
Alguna lengua de víbora, que siempre las hay, me ha informado de que las próximas campanadas de Fin de Año en España las retransmitirán desde el Palacio de la Moncloa. Creo que ZP ya se está entrenando para estar a la altura de tan magna ocasión. Observen la imagen que acompaña el presente escrito y prepárense a tragar. Los que vivan en España tomarán uvas; pero ZP, sapos: DONG, tocomocho de paz; DONG, Alianza de Civilizaciones; DONG, Tripartit; DONG, inmigración, DONG …

CAMBALACHE.- 2.m. Trueque hecho con afán de ganancia.

Mittwoch, Oktober 18, 2006

EL TONGO CATALÁN


CONFIDENCIAL.- adj. Que se hace o dice en confianza o con seguridad recíproca entre dos o más personas.

Para el observador desinformado, la campaña electoral en Cataluña se presenta a cara de perro: «el seny» se resquebraja, el oasis se ha secado y el innato talante negociador catalán se ha trocado por los modales navajeros de Sierra Morena. La escaramuza se convirtió en batalla cuando CIU presentó un dvd titulado ConfidencialCat. Durante 60 deleitables minutos, las huestes propagandísticas de Artur Mas reflejan en imágenes los numerosos dislates y miserias del gobierno tripartito catalán.
La puesta en escena recuerda a las mejores películas del cine negro: alternancia de claros y oscuros, sombras que planean sobre la trama, personajes que sabemos quiénes son pero que sólo percibimos de perfil o en detalles, una tensión que aumenta a cada entrega y una clara diferenciación entre los buenos y los malos. Además, utiliza los manidos trucos de la propaganda del Dr.Goebbels: se resalta cualquier imperfección del enemigo, se le filma en actitudes fácilmente tergiversables o se juega con cambios de gris a color. La música, imprescindible en cualquier producción, también ayuda a crear la atmósfera adecuada: percusiones al estilo taiko para el adversario y coros angelicales para CIU.
Podrá gustar o no, ser considerado adecuado o impertinente; pero lo cierto es que recoge las realidades de ese gobierno de payasos que presidió el más cómico: Pascual Maragall. A lo largo de casi una hora, desfilan por la pantalla los ahora presentados como enemigos de Cataluña: Carod Rovira, un aldeano sin talla para gobernar; Joan Saura, un pelele con poco relleno; José Montilla, un charnego ambicioso de escasas luces; y Pascual Maragall, chatarra política sin valor alguno.
Sin embargo, varias cuestiones llaman mi atención. La primera es el título: ¿Por qué ConfidencialCat? Todo lo que en el reportaje se explica es público, notorio y conocido. Lo segundo es la hábil manipulación que se vierte: se presenta a Artur Mas como el salvador de Cataluña, cuando en realidad es otro de los que se prestó para traicionar a sus compañeros de negociación del Estatuto catalán a cambio de presidir la Generalitat. La tercera es que se reprochan actuaciones al Tripartito que CIU ejerció, ejerce y ejercerá: manipulación, nepotismo, malversación, derroche, falsedad, censura, coacción, etc. Quizás sea la cuarta la más llamativa: Se acusa a Maragall de absoluta dependencia del gobierno español, cuando Mas ha cerrado un pacto de legislatura con ZP durante seis años. ¿Acaso eso no restará independencia al Gobierno de la Generalitat? Una vez más, los catalanes y sus dos barajas para repartir en varias mesas de juego.
En cuanto a la campaña electoral es un tongo. Ésa es la contrapartida zapateril al sostén de CIU: « te coloco a un menguado por adversario para el Palau de la Generalitat pero tú no me dejes sólo en las próximas elecciones, que no conseguiré mayoría absoluta y necesitaré apoyos».
Algunos actores se dedican a la política, pero cuando los políticos catalanes se dedican a la actuación, creo que ya está todo dicho: teatro, puro teatro.

TONGO.- m. Trampa realizada en competiciones deportivas, en que uno de los contendientes se dejar ganar por razones ajenas al juego.

APOSTILLA: Si les interesa ver el documental pueden encontrarlo en Youtube. ¡Buen provecho!, les garantizo un 3% de distracción.