Freitag, Juli 13, 2012

CRÓNICAS DEL MERCADO (8).


HAY QUE JODERSE: 1. loc. interj. coloq. Hay que fastidiarse.

Parece que «los mercados» no les conceden ninguna tregua, meine Damen und Herren: feo, muy feo; además de mal gusto, ¡sin charme! Yo también estoy disgustado con el mercado, sobre todo los fines de semana, cuando se llena de turistas bullangueros que caminan con el garbo de Juan Carlos, I, el Sencillo, mientras lucen en sus rostros la misma expresión que la ministra Ana Pastor, una mujer cuya faz nos recuerda a la del monarca español Carlos II de Austria, el Hechizado: un parecido asombroso. Sea como sea, estimados parroquianos, antes de acercarme al mercado, me asomo al balcón, y en función de la cantidad y calidad del ganado decido si es mejor quedarme en casa, desafiar a la marabunta o ejercer el noble arte del pastoreo— en esa disciplina los políticos españoles son maestros— con la morralla turística. Un hombre que tiene problemas con el ganado y el pastoreo es Mariano Rajoy, al que a partir de ahora denominaré Herr Rajao. Les confesaré algo, queridos lectores: esperábamos más de él. Sí, no se sorprendan, porque para esquilmar aún más el bolsillo de los españoles eran innecesarios tantas expectativas, discursos rimbombantes y actitudes de sobrao: «Yo presiono a Europa». Por el contrario, sí tiene mérito devaluar todavía más a los españoles sin tocar los privilegios de los siempre: un auténtico encaje de bolillos; o quizá no tanto. No olviden, meine Damen und Herren, que muchos de los que curten las palmas de sus manos— diputados del PP y del PSOE— mediante esos aplausos más dignos de un borracho son hijos de los que antes fueron Procuradores a Cortes; es decir: de raza les viene agarrar la mamella y no soltarla hasta que la vaca esté consumida. Desde hace lustros, tanto el PP como el PSOE desarrollan la política y economía más conveniente para las élites españolas, y para lograrlo ejecutan modelos financieros, que no económicos, cuyo fin es trasvasar la «riqueza» de los españolitos (riqueza basada en la deuda) a los balances bancarios. El postrer ejemplo lo encontrarán en lo que ustedes denominan «el ladrillo», estimados parroquianos. Esos pisitos de calidad deleznable, diseño hortera y precio desorbitado sirvieron para que los partidos políticos, y por extensión sus miembros, se llenaran los bolsillos con una obscenidad similar a la de Iñaki Urdangaringuinguin, el Deprimidillo,  cuando intenta salvaguardar la honestidad de la Bo(r)bona. El hábitat natural de un político español es el burladero, queridos lectores, no los medios del ruedo. Quizá por ese motivo ustedes carecen de estadistas o elevan a dicha categoría a cualquier mediocre que sea capaz de encadenar en una frase el sujeto, el verbo y el predicado. Por cuestiones obvias, despojo de tal habilidad a Pepiño Blanco, Maleni Álvarez y Leire Pajín: ¡tres santos niños! No protesten por los recortes de Herr Rajao, meine Damen und Herren, porque ustedes siempre pagan la voracidad de esa caterva de chorizos; deberían de estar acostumbrados. El inconveniente es que ahora se terminaron las comisiones, dádivas, los créditos a los partidos que después se condonaban a cambio de cuatro kilos de aire, los contratos de obra pública y extrañas obras de infraestructuras que más tarde se «agradecían» con un fajo de estampitas, un Jaguar que aparece y desaparece del garaje o con cacerías y viajes que el caballo blanco de turno estaba dispuesto a costear. Pretender crear una economía sólida asentada en el aumento de funcionarios, la deuda de las familias españolas, salarios míseros, impuestos exagerados y bancos gestionados por políticos se me antoja más complicado que esperar a que nuestro siempre admirado José Luis Rodríguez, el Puma, ganara en el concurso Pasapalabra. Ahora toca lo de siempre en España, queridos lectores, y no me refiero «a rebato», sino a culpar al extranjero, confiar en una buena ocurrencia en vez de asumir la responsabilidad y robar los harapos de ese pueblo que se muestra orgulloso de su ignorancia y que es manejado como una legión de peleles por los que aplauden desde el burladero del escaño. Sea como sea, meine Damen und Herren, no quiero finalizar el escrito sin aliviar a sus castigados lomos. Si no estoy mal informado, el Gobierno de Herr Rajao celebraba el Consejo de Ministros en la Zarzuela, con el Sencillo como crupier de la partida. Estimados parroquianos, ¡qué no saldrá de semejante cúmulo de talento y honestidad!; no desfallezcan.
Les dejo, meine Damen und Herren, creo que hoy disfrutaré de mi paseo por el mercado: el día está lluvioso y no hay mucha gente. Además, a H. le encanta, siempre agradece con alguna monería los trozos de fruta glaseada que le dan y los cumplidos que le dedican. En cambio, yo prefiero medio litro de cerveza de trigo: tengo el gaznate seco.


APOSTILLA: El próximo año, Herr Rajao incrementará el IVA hasta el 23%. ¡Hay que joderse!


Foto: Una casa sobre el mercado. NvO (2012)

2 Comments:

Anonymous Sigo por las ramas said...

¿Has visto que ZPeste se dedica ahora a correr por el planeta?

Ya se sabe que correr es de cobardes.

Rajoy, por su parte, se ha quedado clavado en el sitio, acumulando deudas y motes a la misma velocidad que los expañolitos acumulamos cabreo y desesperación.

Rajao

Mariasno

Marianotijeras

Marianico el recorto

...

11:03 vorm.  
Anonymous Anonym said...

Siempre les quedará ese póster de la seleccion de Spanien. Campeones campeones Ole...Y España entera de borrachera 'Somos una generación educada para ganar' Iker Casillas. Para ganar, chulear y evadir impuestos...

1:47 nachm.  

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