Dienstag, August 05, 2008

VEO CHAPUZAS.


CHAPUZA: 2. f. Obra hecha sin arte ni esmero.

Estos últimos días he visto muchas cosas, meine Damen und Herren: las mentiras que nos explican en esos tabernáculos del embuste que son los aeropuertos; la forma repulsiva de comer de una mujer oculta detrás de un velo (peores eran los sonidos que emitía) y la fruición con la que se hurgaba los pies su marido (no les describiré los chasquidos de las uñas); un cuarteto de turistas checas en Munich que rivalizaba con la belleza de la ciudad; los grupos de japoneses que pasean por Salzburgo con el paso anodino del que no comprende mucho de lo que ve; la extraña fauna que surge en las áreas de descanso de las autopistas durante el mes de agosto y que hace de lo hortera y el mal gusto un sacramento al que seguir (¿dónde se oculta el resto del año?). Sin embargo, lo que más he visto ha sido esa tradición tan española por el chanchullo, la urgencia y el remiendo, que ustedes denominan chapuza; es más, creo que el acervo filosófico del término les pertenece.
No obstante, y como en otras tantas cuestiones de la vida, también en la chapuza podemos establecer categorías: chuscas, bufas y emocionales. Sea como sea, en ésas tres clases podemos descubrir los rasgos ridículamente risibles que emanan de la política y los políticos españoles.
La chapuza emocional tuvo unos protagonistas excepcionales: Juan Carlos I, el Predicador; José Luis Rodríguez, el Puma; y Hugo Chávez, el Sentencias. Tres sujetos que provocan la impresión de que usan más la boca que el cerebro— algo que siempre se paga—, representan la vertiente truculenta de la política y poseen una débil conciencia; tan débil como sus pueblos les consienten. Del encuentro entre el monarca que desearía ser parlanchín y el parlanchín que ansía ser monarca emana el tufo mercaderil del que ha cerrado un trato que generará suculentas comisiones y veló por los intereses del amigo: ¡Son tan campechanos los Borbones! ZP, fiel al papel de monaguillo, aguardó en la sacristía mientras bebía algo del vino de misa: sabe que él también estará a la hora de «consagrar».
La chapuza chusca es el tema que rodea a la excarcelación del «valiente gudari»; valiente siempre por la espalda, claro está. Aunque les guste o no o incluso les parezca repulsivo, estimados parroquianos, ése hombre cumplió la sentencia y es un ciudadano de pleno derecho. ¿Cobran algún significado para ustedes las palabras «reinserción» y «rehabilitación», meine Damen und Herren?; les recuerdo que en eso se basa su sistema penal. Ahora bien, es evidente que en España la cobardía y miseria moral de los políticos y el papanatismo («sumisión» sería más adecuado) de una sociedad sectaria hasta el delirio favorece situaciones como ésa. Sus dirigentes no tienen bemoles para modificar las leyes — les recuerdo que el PSOE se opuso hasta en nueve ocasiones a que los terroristas cumplieran sus penas íntegramente— ante el temor del coste electoral o la imposibilidad de pactar con los que apoyan a los terroristas. Todo lo que ahora hagan para devolver a un criminal a la cárcel no será más que un torzal del Código Penal, una nueva dosis de desprestigio para el sistema judicial español y dotar a la Justicia de dos elementos que siempre deberían permanecer alejados de ella: arbitrariedad y conveniencia; en definitiva: una chapuza.
En esa probada confusión del acontecer que ustedes padecen, meine Damen und Herren, no podía faltar la tercera chapuza: los enfrentamientos territoriales; un tema que me fascina. Los españoles están atrapados en el cenagal de una economía de supervivencia y sus políticos no tienen nada mejor que hacer— quizá porque ya llenaron sus bolsillos— que dedicarse a pelear, como perros hambrientos, por los despojos: balanzas fiscales, extremeños contra catalanes, etc. De todas formas ésa es la mejor chapuza, ya que es la consecuencia de los actos de un hombre que mora en extrañas oscuridades y que guarda relación, a fin de cuentas, con cualquier cosa lúgubre que demuestre que José Luis Rodríguez, el Puma, es un individuo pobre, tanto en importancia como en contenido. No obstante, meine Damen und Herren, creo que debemos ser comprensivos, ya conocemos las dos maneras de actuar de ZP: con prisas y con muchas prisas. ¿Es eso una chapuza?

Foto: Los ojos que ven chapuzas. (NvO. 2005)

11 Comments:

Blogger JC said...

Muy respetado JosephSplatz: la chapuza, como acertadamente indicas es una característica inherente a los hispanos (yo nací en La Mancha y esa comarca', como es bien sabido, linda al sur con Marruecos y al norte con la Hispania, así que allí aún estamos en otros tiempos: para llegar a ser un chapuzas has de ser antes homo faber).
Sobre la chapuza judicial por cometer no puedo más que unirme a tu juiciosa predicción (aunque me ruboriza tanto acierto)y a tu correcta valoración, no sin antes añadir la pregunta de si crees que a algún españolito de bien le interesa la justicia (mi opinión va implícita en la cuestión).
De 'Los tres caballeros' (de Walt Disney) qué más se puede decir sino lanzar una invitación a las cadenas de televisión,-todas de elevadísima calidad educativa-,para que emitan progres programas de arte y confección protagonizados por los tres paladines dirigidos por el valiente hijo de la gran ...bandera, a beneficio de chapuceros oriundos y bienvenidos.
Saludos. Voy a tomar una cervecita a tu salud y la de los amables parroquianos que también visitan tu irñonico espacio
;-)

1:05 vorm.  
Blogger Ignacio said...

Yo he visto cosas que vosotros no creeriais.

Monarcas honestos: en paliculas de Disney, mas allá de la puerta de Alcalá:
Todos esos sueños se difuminarán, como Van Orton en la lluvia:
Es hora de volver a ver el tercer hombre.

7:19 vorm.  
Anonymous helio said...

Has dicho bien, ignacio:"monarcas honestos", que no honrados. En las películas de Disney todos son, al menos, honestos. Aquí ni honestos ni honrados.
Creo que me estoy aficionando demasiado a su blog Herr Nicholas. Saludos a la parroquia.

5:47 nachm.  
Anonymous helio said...

Vuelvo a entrar, estoy leyendo escritos suyos anteriores, y me he topado con uno que me ha alegrado la tarde; en él aparece como ilustración la fallecida Madre Teresa de Calcuta en una foto imposible. Mis amigos siempre me han tachado de alienado cuando he hablado de monarcas que intermedian y cobran por ello ante sátrapas alquitranados. SAludos y perdon por reiterarme.

6:35 nachm.  
Blogger braincrapped said...

En eZPaña hace tiempo que asesinaron a Santiago el Mayor y lo sustituyeron por Lazarillo de Tormes.

7:29 nachm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

JC:

Yo no reniego de una chapuza, ya que ésta pueda solventar situaciones comprometidas en un determinado momento. Ahora bien, cuando la chapuza se perpetúa y la urgencia se convierte en norma es cuando las cosas no funcionan.
Sí, conozco La Mancha, hasta visité un lugar denominado Mota del Cuervo. La última vez que estuve en Toledo me alojé en el parador nacional, creo que está situado sobre el cerro del Emperador; pero no estoy seguro. ¡Qué vistas más magníficas sobre la ciudad y qué bien comí! La red de paradores nacionales creo que es estupenda, y además suelen estar situados en lugares excepcionales. Tengo ganas de regresar a Toledo, me encantó.
Sospecho que los españoles añoran a la Justicia y se han acostumbrado a convivir con ese sucedáneo siempre vinculado a los intereses políticos. Me gustaría que los españoles entendieran alguna vez lo que significa el término “soberanía”; pero antes de llegar a ése punto deben comprender que en la actualidad viven sometidos a una especie de régimen caciquil; bien vendido, eso sí, pero caciquil a fin de cuentas. Ya sabes, es parecido a la organización de los pueblos: cura, juez, boticario, maestro y comandante de puesto de la Guardia Civil. Gracias por tomarte una cerveza a nuestra salud; una vez más correspondo, en este caso con un Jack Daniel’s.
Saludos.

3:03 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

IGNACIO:

Es cierto, galáctico amigo: un día u otro me difuminaré. El problema es que en ocasiones nos gobiernos tipos que ya nacieron difuminados. ¡Me encanta la mención que haces de El tercer hombre, qué magnífica película!: “I never knew the old Vienna before the war, with its Strauss music, its glamour and easy charm. Constantinople suited me better. I really got to know it in the…”
¿Qué puedo decir de la banda sonora compuesta por Anton Karas o de la belleza de Alida Valli?
Creo que he visto ésa película más de 300 veces, nunca me canso.

3:08 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

HELIO:

Ignacio siempre acierta en la diana, no lo dude. Todavía recuerdo el escrito que colgó durante la celebración de un debate sobre el estado de la nación, aún me rio cuando pienso en ello.
No se preocupe por su afición: no duele y es gratis. Esa fotografía que menciona me costó una pequeña reprimenda por parte de una de las lectoras de Josephsplatz.
Explíqueles a sus amigos que se informen mejor. No sólo es con árabes, sino también en Sudamérica, España y en cualquier lugar donde exista una escudilla que rebañar e incautos que confíen en según qué personas. En realidad es todo un conglomerado financiero que genera buenos dividendos; es decir, un destilado de corrupción. Me resulta curioso que determinados temas se aireen en el extranjero pero se silencien en España. Todos saben en Europa y otros lugares de qué pie calza vuestro monarca.
No tienes que pedir perdón, aquí no se censura nada ni se cercena la opinión de los lectores: en realidad la importancia de un blog reside en vosotros.
Saludos.

3:08 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

BRAINCRAPPED:

Te explicaré algo, estimado antropoide. Por diferentes motivos mi familia siempre tuvo alguna vinculación con España: mi bisabuelo negociaba la adquisición de telas con los empresarios catalanes para uniformes militares durante la I Guerra Mundial; uno de mis abuelos estuvo destinado en la Legión Cóndor y participó en unos experimentos que realizaban en un pueblo de la provincia de Burgos — me parece que se llamaba Villatoro, pero no estoy seguro— con una sistema rudimentario de radar; mi padre también trabajó en España. Lo curioso es que las impresiones que se trasladaron entre generaciones de vuestro país no difieren mucho las unas de las otras, sobre todo las vinculadas a la idiosincrasia. Hace un año aproximadamente y por cuestiones personales, cené con un grupo de periodistas españoles. Durante la velada hablamos sobre literatura y yo manifesté la porquería que me parece El Quijote ( el de Cervantes, porque el de Avellaneda, en mi opinión, es mucho mejor). Uno de los tipos replicó de la siguiente manera: “es una obra que mantiene su vigencia”. Yo no sé qué pensarás tú, nieto de King Kong, pero a mí me sorprende que una obra escrita hace más de 400 años refleje algo de una sociedad del siglo 21, ¡ni siquiera del 20! O Cervantes era un visionario que dejaría en mantillas a Nostradamus o España no evoluciona a un buen ritmo. De todas formas, creo que la dinastía Borbón es una losa que ha pesado sobre la modernización de vuestro país de manera indeleble; lógicamente otras cuestiones también aportan lo suyo. Yo creo que la sociedad española es consciente de muchas cosas y que ansía cambiar, pero se encuentra con el embudo monárquico. Ya sabes que os deseo lo mejor, y eso pasa por una república (como Espantapájaros está de vacaciones me permito decírtelo).
Saludos.

3:09 vorm.  
Blogger Ignacio said...

Para entender España, ahora y en su historia, y para entender a los españoles, está la mejor novela jamás escrita en lengua castellana; la mejor jamás escrita en la historia de la humanidad:
La saga/fuga de jb
de Gonzalo Torrente Ballester.

8:26 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

IGNACIO:

De Torrente Ballester sólo leí la trilogía de Los gozos y las sombras Creo que es la obra de alguien que observa su país con una mirada crítica, señal de que lo estima. En un ocasión vi una entrevista que le hicieron al escritor, y dijo algo que define, al menos en mi opinión, vuestra forma de ser: el periodista le preguntó sobre su etapa americana y el porqué se había ido. Torrente Ballester explicó que estaba harto de su país y que necesitaba un cambio de aires; sin embargo, después, lo echaba tanto de menos que regresó. Fue entonces cuando el periodista le preguntó ¿qué hizo al regresar a España?, y Torrente Ballester dijo algo que me encantó: volver a hartarme y criticar.
Intentaré encontrar el libro que me sugieres, Ignacio.
Gracias y saludos.

7:38 nachm.  

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