Dienstag, Februar 12, 2008

EL JUGUETE


JUGUETE: 1. m. Objeto atractivo con que se entretienen los niños.

Las películas de Walt Disney no me gustaban ni cuando era un niño; me resultaban simplonas, edulcoradas en exceso, ridículas en algún caso y carentes de interés. Sin embargo, cuando ya era un adulto, pude ver Toy Story: disfruté mucho. Los dos protagonistas — Woody y Buzz Lightyear— son muñecos que cobran vida, al igual que el resto de juguetes, cuando están solos. Buzz es un guerrero espacial integrado en el Comando Interestelar, aunque en realidad no es así, ya que el bueno de Buzz desconoce que es un juguete y que sus dotes— volar, comunicarse con sus superiores, los rayos láser, etc.— son ficticias. Llegado el momento, será Woody el que le explique la realidad para que Buzz tome conciencia de su condición de juguete.
Ayer por la noche, ya entrada la madrugada, vi una nueva versión de Toy Story; en este caso protagonizada por Iñaki Gabilondo y José Luis Rodríguez, El Puma. Ni me escandalicé ni me sorprendí, meine Damen und Herren, porque ya conocía qué tipo de «entrevista» presenciaría. De todas formas reconozco que una cierta vergüenza ajena me embargó. Nunca antes percibí a ZP, ése político de inteligencia a cómodos plazos, tan acabado y errático; como un pollo decapitado. Con una voz polvorienta y carente de la mínima entonación, El Puma hizo lo de siempre: mostrarnos su capacidad para transmutar lo fundamental en fútil y la condición en fábula. Lo que él considera una oratoria determinante no fue más que el aliento evangélico de un embustero incapaz. Aovillado en su estulticia, ZP considera que son más importantes las palabras que los hechos. Lo triste, estimados parroquianos, es que si sus hechos son patéticos, sus palabras resultan grotescas: inquietante combinación.
Ambos individuos se dedicaron con la desesperación del moribundo a mostrarnos la simetría de sus impericias. No obstante es lógico, queridos lectores, ya que ellos están acostumbrados a verlo todo desde la ironía que puede permitirse el que está por encima del bien y del mal, o considera que los espectadores son retrasados mentales; que los hay. Las preguntas formuladas como una certeza— sin entonación interrogativa alguna—, los parpadeos aseverativos, los cruces de miradas y la caída de ojos formaron parte de algo ya conocido: un ritual. Lo más triste fue observar las predicciones y diagnósticos de ZP, que siempre deberían acompañarse de las iniciales S.C. (salvo complicaciones), aunque todos sabemos que con el insigne estadista de por medio siempre, siempre, surgirán. Podríamos desgranar el cúmulo de mentiras de ZP; pero no lo haremos, no es el objeto de este escrito.
Yo era consciente de que veía otra versión de Toy Story, pero la actitud de Herr Gabilondo me recordó a la interpretación de Aurora Bautista en la película titulada Locura de amor (1948): «El rey no ha muerto, está dormido…». Ambos términos reflejan con exactitud la opinión que tengo de ZP, aunque en ocasiones, al escuchar determinadas respuestas, no pude dejar de imaginármelo recubierto por una multitud de insectos que haría las delicias de un entomólogo forense. Una vez más, meine Damen und Herren, El Puma no defraudó; se deberá a lo que podríamos denominar «la certeza del delirante». Alguien debería explicarle en alguna ocasión que le ocurre lo mismo que a Buzz Lightyear: es un juguete, en este caso roto.
Yo soy un ignorante, meine Damen und Herren; pero con todo y con eso ayer pude comprender algo: los bobos creen que pueden mecer nuestras cunas con mentiras.
¡Pobre ZP!, le imagino llamando al Comando Interestelar y sin comprender el porqué no funcionan los rayos láser o no logra elevarse con los turbopropulsores: debería entenderlo.

Foto: Cartel de Toy Story (1995)

8 Comments:

Blogger El Cerrajero said...

Ainsss, no se si perdonarte que compares a esos dos 'prendas' con los entrañables personajes de Toy Story xD

Lo de anoche fue una superación de masaje tailandés: el masaje escrotal gabilondés.

P.D. Te explico por que tiene un significado especial lo de Toy Story: el sistema operativo que uso se llama Debian y, cada lanzamiento que hacen de una nueva versión, le asignan el nombre de un personaje de esa película.

Como curiosidad:

1.1 Buzz 17 de junio de 1996
1.2 Rex 12 de diciembre de 1996
1.3 Bo 2 de junio de 1997
2.0 Hamm 24 de julio de 1998
2.1 Slink 9 de marzo de 1999
2.2 Potato 15 de agosto de 2000
3.0 Woody 19 de julio de 2002
3.1 Sarge 6 de junio de 2005
4.0 Etch 8 de abril de 2007
4.1 Lenny Se espera para finales del 2008

xD

11:11 nachm.  
Blogger Harto said...

Fue pornográfico...

11:43 nachm.  
Anonymous Anonym said...

CABROOOOOOOOOOOON

7:12 nachm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

CERRAJERO:

Lo desconocía, yo soy de Microsoft. De todas formas te pido disculpas: no quise herir tu sensibilidad cinematográfica. ¿Masaje escrotal?, te quedas corto, amo de las ganzúas: yo vi un "beso negro"; muy negro. Supongo que Gabilondo lo hace para ahorrarse una cena.Tú ya me entiendes.
Saludos.

12:13 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

HARTO:

¡Ahora lo entiendo!, por eso tuve varias erecciones.
¿Será Gabilondo la alternativa a la Viagra?( Lo escribo al tiempo que todo madera, quede claro)
Saludos.

12:16 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

ANÓNIMO:

¿Escribe usted al tiempo que se despeña por un barranco?
Espero que se encuentre bien.
Saludos.

12:17 vorm.  
Blogger El Cerrajero said...

'yo soy de Microsoft'

Algún defecto debía de tener...

xD

11:04 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

CERRAJERO:

Nadie es perfecto.

6:34 nachm.  

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