Donnerstag, März 15, 2007

TERCER AÑO TRIUNFAL

ISTA.- 2. suf. Forma sustantivos que designan generalmente a la persona que tiene determinada ocupación, profesión u oficio. Almacenista, periodista, taxista.

Casi sin percatarnos, como el que no quiere la cosa, han transcurrido tres años de la llegada al gobierno de uno de los grandes ilustres que la historia española proporciona cada milenio: José Luis Rodríguez Zapatero, el Ofuscado.
No debemos ignorar tan magno acontecimiento, ya que obraríamos con injusticia ante los evidentes logros que Rodríguez ha conseguido. Sí, meine Damen und Herren; la nobleza nos obliga de nuevo a reconocer lo evidente: somos contemporáneos de un gran hombre y debemos sentirnos afortunados. Cuando la vejez nos alcance, el paso de los años apergamine nuestra piel y las arrugas surquen nuestras frentes, tendremos algo que contar a nuestros nietos. Llegado ese momento, gozaremos de la fortuna de comenzar nuestros relatos con el siguiente prólogo: Yo estuve allí y pude verle.
Más tarde, si somos sinceros, tendremos que explicar que el Ofuscado logró enfrentar a los españoles y reabrió viejas heridas; que practicó el juego de la indisposición a tres bandas: U.E., U.S.A., Iglesia; que hundió la política exterior española en el pozo del ridículo, la mediocridad y el cretinismo; que demostró cómo un gobierno puede ser alzado y sustentado por terroristas; que mintió hasta extremos que provocarían el sonrojo de Friedrich von Münchhausen; que impartió una docta lección sobre cómo actúa un gobierno débil en manos de nacionalistas, que sólo persiguen desmembrar a una nación; que erosionó la credibilidad de todos y cada uno de los estamentos que son la piedra angular de un estado democrático: Justicia, policía y el parlamento; que no tuvo nunca un proyecto de gobierno claro y se limitó a columpiarse en el trapecio de la improvisación; que ha hecho del sectarismo, la manipulación, la crispación y el acecho al disconforme su único argumento político; y que ha gobernado de cara a la galería pero de espaldas a los auténticos problemas que afligen a los españoles. En resumen, estamos ante un gran hombre. ¡Loa al prócer!
Algún día, sentados al amor del fuego, recordaremos su recta silueta y torcida personalidad. Explicaremos que era querido por las mujeres, amado por los infantes y envidiado por los hombres, y de nuevo, arrebolados de emoción, lo repetiremos: Yo estuve allí y pude verle.
En las frías tardes del invierno recordaremos su sonrisa triunfal, su elegancia innata, el donaire característico de sus pasos, su taumatúrgico temple y su egregia figura. Ante los amigos y conocidos, que no podrán ocultar la envidia reflejada en sus caras, manifestaremos nuestra admiración por la valentía del serviola español, que desde la cofa del país vela por su destino. Tanta será su grandeza, que solamente los literatos y rapsodas podrán reflejarla con exactitud:
« Ista, ista, ista, Zapatero feminista». Ni siquiera Homero pudo ensalzar tanto a Odiseo.
Después del ocaso, y cuando sólo las farolas iluminen las calles con sus plateados rayos, apagaremos las luces para que la penumbra avive nuestros recuerdos, y a solas, sin testigos que nos observen, murmuraremos llenos de orgullo: Yo estuve allí y pude verle.
Foto: Il Duce. O con noi o contro di noi.

16 Comments:

Blogger El Cerrajero said...

ollas, ollas, ollas, la Izmierda es gili*ollas xD

9:32 nachm.  
Blogger Marta said...

Jajaja, cerrajero. El artículo es superlativo, Orton. Pero es que la estampa de ayer en la tele... Sólo consiguen que una parte de las mujeres nos avergoncemos de tal condición. Y, en fin, una ley de cuotas es el mayor atropello que se puede cometer en la lucha por la defensa de la valía y la capacitación de una mujer en la concienciación de la sociedad. Y sus consecuencias las estamos escuchando ya, ¡rayos!

Un saludo.

9:28 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

CERRAJERO:

No te quejarás, amigo, te las ponen como a Fernando VII. Si es que eres un romántico, Cerrajero.
Saludos y carcajadas.

5:17 nachm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

MARTA:

Gracias por tu elogio. Si yo fuera mujer también me sentiría ofendida al saber que mi desarrollo profesional se debe a "cubrir una cuota".Curiosa forma de creer en la igualdad entre hombres y mujeres. Lo triste, querida Marta, es que ZP y sus secuaces sigan con su política de galería, en detrimento de otra más real. Te pondré un ejemplo. Recientemente se ha solicitado a la ministra y Sanidad, y también de cuota, la incorporación de la vacuna contra el VPH - responsable del cáncer de cervix-a los programas de vacunación obligatorios. El cáncer de cuello de útero afecta a 2100 mujeres al año. En las citologías que se realizan en España, un 3,5% presentan alteraciones por causa del VPH y derivarán en nuevos carcinomas. La flamante ministra de cuota ha dicho que "la vacuna es muy cara" y que no será obligatoria ni a cargo de la sanidad pública. Curiosa forma de demostrar preocupación por un tema que afecta, en mayor medida, a las mujeres. Aunque claro, siempre es más vistoso y más barato repartir flores a la puerta del Congreso de los Diputados. "Ista, ista, ista, lo que hay es mucho cuentista".
Saludos.

5:31 nachm.  
Blogger VICTRIX said...

Orton, su acertado artículo nos da una visión muy realista de un hombre que está ofuscado hasta tal punto que se ve obligado a concebir de una manera retorcida y revanchista unos acontecimientos que deben descansar en paz en las hojas de los libros de historia. Imagino que sabrá usted por dónde voy. Curiosamente el señor Zapatero siempre ha tenido bien poco de proletario y más bien de pequeño burgués metido a progre.

Como principal problema español, agravado especialmente por El Ofuscado, yo destacaría la falta de un consenso en las principales líneas de actuación de un Estado y que trasciendan al transcurso de los Gobiernos; es decir, una actitud uniforme a lo largo del tiempo asentada en torno a unos principios que siempre son respetados aunque cada uno los interprete a su manera. Pongamos como ejemplo más claro el del Reino Unido, que siempre se mantendrá fiel a su aliado estadounidense por muchos gobiernos que vengan.

Esos son los dos principales problemas de España: los traumas guerracivilistas que han desfigurado los conceptos políticos más básicos y las alianzas ideológicas más elementales y la falta de esos criterios que doten de estabilidad y de identidad a un Estado. El señor Zapatero ostenta el privilegio de ser quien más ha escarbado en las dos heridas españolas más difíciles de curar. Y orgulloso debe de estar, al menos a juzgar por la foto que usted nos muestra. Siempre selecciona las fotos más ingeniosas.

Por cierto, dado su conocimiento del alemán supongo que conoce usted bien esa cultura. En ese caso me gustaría saber si le puedo hacer una cuestión al respecto sobre los alemanes.

Un saludo.

6:32 nachm.  
Blogger El Cerrajero said...

# Nicholas, xDDDD

Con lo que no contaba el diZParatado presidente es que unos espíritus acudieron al socorro de los españoles, los espíritus de la Memoria, la Dignidad, la Justicia y la Libertad.

12:27 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

VICTRIX:

Lo acertado, como siempre, son sus comentarios, Victrix. «(…) pequeño burgués metido a progre». Esa descripción de ZP puede aplicarse a la totalidad de la izquierda española. Si me lo permite, me gustaría extenderme al respecto. La izquierda o progresía española peca, entre otras cosas, de una tremenda ignorancia. ZP es el mejor ejemplo de lo anterior, y por ese motivo desconoce hasta la auténtica historia de su «famoso abuelo». Ante eso y por el conocimiento de la innata tendencia de los españoles al enfrentamiento, se limita a manipular, falsear y mentir: sabe que obtendrá sus réditos. Si usted recuerda las épocas del blog de Alfredo Urdaci, Micromega, o algunos de los mensajes que en Josephsplatz también han dejado esas mentes privilegiadas, nos encontrábamos con expresiones del siguiente calibre: ¡Vosotros fascistas sois los terroristas! Bien, no tengo nada que añadir excepto que a los progres se les olvida que los terroristas que han asolado Europa—salvo contadísimas excepciones— han sido de izquierdas.¿Usted lo entiende? A mí me resulta difícil. Esos catetos se limitan a repetir hasta la saciedad mensajes que no conciben y que después, fieles a su natural incoherencia, no se aplican a sí mismos. ZP es el pequeño burgués que usted ha mencionado y que sabe que para medrar necesita aprovecharse de los recursos que el sistema pone a su disposición. La forma de entrar en el club de los que se aprovechan es mostrar talante, progresismo, modernidad y cualquier otro calificativo ah hoc que a usted se le pueda ocurrir. Una vez instalados en el pedestal, su estilo de vida, su comportamiento y sus gustos cambiarán; pero, eso sí, los mensajes seguirán repitiéndose hasta convertirlos en estereotipos. En el campo de la política, espectáculo, cultura o intelectuales de medio pelo encontrará muchos ejemplos de la coherencia progresista. ZP es un pobre revanchista que pretende ganar el partido en los despachos, después del pitido final y cuando ya nadie se acuerda de las jugadas polémicas. Lo triste es que una legión de resentidos e ignaros le siguen a pies juntillas.
España siempre ha carecido de una política uniforme. Sin embargo, creo que la política española se sustenta en partidismos y huye del objetivo general. La izquierda, de nuevo, son los maestros en dicha forma de actuar, aunque también subyace la inmadurez democrática de los españoles. Le señalo dos ejemplos: Alemania y Austria. En ambos países gobierna una coalición de los principales partidos. ¿Cree usted que sería posible algo semejante en España? No. Antes, y ZP es la prueba, preferirían pactar con minorías que no comparten los objetivos nacionales. Con semejante inmadurez y cobardía lo que se resiente es la nación en sí; pero los intereses de partido están cubiertos: llegar al poder o chantajearle en función de otro tipo de…intereses. En temas delicados y complejos, como puede ser el terrorismo, es obligatoria una política común que nadie cambiará en función de sus necesidades o ansias para gobernar. Tal y como usted ha señalado, Gran Bretaña es un ejemplo claro de lo que debe hacerse. Sin embargo, ya lo ve: ZP prefiere pactar y negociar con la única pretensión de mantenerse en la poltrona. Eso, aunque el Ofuscado no quiera entenderlo, siempre será interpretado por los terroristas como un signo de debilidad.
Respecto a la Guerra Civil, el comportamiento de Rodríguez aún es más abyecto. Ya lo escribí una vez en MICROMEGA: «la izquierda debe acostumbrarse a no hablar tanto de sus muertos y hablar más de sus asesinatos, que también los hubo». Pero eso sería romper el dogma del progre español, ya sabe:« unos malos mu malos y otros buenos mu buenos». Las guerras, sean las que sean, nunca deben enfocarse como un cuento maniqueo. Los humanos, con nuestras complejas estructuras mentales, no nos regimos por blanco y negro, malo y bueno, correcto o incorrecto; eso queda para los simples, como son ZP y sus palmeros. No creo que ZP pueda sentirse orgulloso de nada, a no ser que tenga vocación de derribos y demoliciones. En ningún país desarrollado, moderno y serio, sería impensable la existencia de un sujeto con semejante comportamiento. Cuando ZP fue entronizado de una manera tan explosiva, una duda me asaltó: ¿es un iluminado?,¿ un idiota?, ¿un cándido?, ¿un mentiroso? o ¿un sectario irredento? Ninguna de las cinco, es algo peor: una mezcla del quinteto. Esta percepción es compartida en Europa. Le pondré otro ejemplo: La semana pasada, el periodista alemán Werner Perger, que en su momento se mostró muy contento por la llegada de ZP al poder y no podemos considerar que tenga simpatías hacia el PP, dijo lo siguiente, refiriéndose a Rodríguez: «Was anfangs sympathisch war, kommt einem heute etwas weltfremd vor». «Lo que antes era simpático, hoy parece algo ajeno al mundo». Le hago una salvedad, ya que la traducción de escritos es un mundo propio: En alemán, el término «Weltfremd» se aplica a alguien que ha perdido el sentido de la realidad o que actúa como un iluminado. Si mira un diccionario, comprobará que el significado que se le da en español es «ajeno al mundo»; pero una cosa son los diccionarios, que recogen significados más o menos aproximados, y otra la aplicación que da una sociedad al léxico o las diferentes acepciones.
Puede usted preguntarme lo que quiera. Si mis conocimientos lo permiten, le responderé, y si soy un ignorante, se lo haré saber.
Saludos y disculpe la extensión de mi respuesta.

2:29 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

CERRAJERO:

Un político que hace juegos malabares con la idiosincrasia de los españoles y sus carpetovetónicas reacciones, se juega el tipo. Te explicaré una anécdota. Cuando Cánovas del Castillo organizó la restauración borbónica en la figura de Alfonso XII, organizó un desfile por las calles de Madrid para que el pueblo vitorease al nuevo rey y éste sintiera el afecto de sus súbditos. El soberano paseó entre el pueblo hasta que al llegar a la calle de Alcalá un hombre, subido en un farola, llamó su atención. El individuo se deshacía en vítores y halagos a su persona. El monarca, fiel a la tradición campechana de los Borbones, se acercó a él para agradecerle el gesto y el volumen de sus alaridos. Atónito, pero no cohibido por la cercanía de Alfonso XII, fue muy sincero: «Esto no es nada, Majestad. Debería haber visto usted cómo grité cuando echamos a la puta de su madre».
Algo no ha valorado bien ZP.
Saludos, hombre de las llaves.

2:31 vorm.  
Blogger El Cerrajero said...

Pues si, me pregunto como gritará --y el qué gritará-- el hombre de la farola cuando se pasee Felipe de Borbón (en caso de que llegue a pasearse, evidentemente).

1:40 nachm.  
Blogger VICTRIX said...

Van Orton, no tiene que disculparse por la extensión; me ha resultado muy interesante su opinión y ha sido un placer leerla. Además es imposible entender los traumas de España como nación si no le dedicamos una buena cantidad de líneas ya que el asunto es bastante complejo.

Respecto al carácter alemán me gustaría saber qué opina acerca del siguiente tema: Varias veces me he encontrado con opiniones que afirman que los alemanes tienen arraigado un gran complejo de grupo y una mentalidad excesivamente mecánica y estructurada. Esa tendencia a actuar conjuntamente como si todos fuesen parte de un perfecto engranaje habría posibilitado (junto con otros factores, obviamente) que las ideas nacionalsocialistas encontrasen un terreno más favorable para su implantación en Alemania que en países de pensamiento anglosajón que entienden el patriotismo y la actuación conjunta de un modo mucho más individualista. ¿Qué opina usted? ¿En caso de ser esto cierto, en qué medida lo han superado?

Un saludo.

5:06 nachm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

Imaginaba cuál sería su pregunta. A pesar de que son temas conexos, le daré mi opinión en dos apartados. Antes, por eso, le hago una salvedad: Interpreto que su pregunta — ¿(…) en qué medida lo han superado?— hace referencia al pasado nazi. Considere, amigo Victrix, que mi respuesta es una visión subjetiva, la cual, salvo estar rodeado de un círculo de confianza, no puede expresarse al margen de la doctrina oficial sin causar incómodos movimientos en sus interlocutores. Quizá ésa sea la primera señal de que no está del todo superado; pero no adelantemos respuestas y vayamos por partes.
Es difícil hablar del carácter alemán sin caer en los tópicos. No obstante, no hemos de olvidar que la esencia de un tópico es una realidad. Así y todo, debe tener presente que entre un bávaro y un pomerano existen tantas similitudes como entre un catalán y un sevillano. Además, estas diferencias llegan, incluso, al ámbito religioso, ya que en los estados del sur predomina el catolicismo y en los del norte el protestantismo; con todo lo que ello conlleva en determinados conceptos de la vida: familia, educación, política, etc. Sí es cierto que en el carácter teutón predomina una determinada querencia al grupo — lo que usted denomina «engranaje»— por diferentes razones: El grupo o clan — «Sippe»— siempre es más poderoso que el individualismo, puede salvaguardar los valores esenciales de una civilización o nación, será impermeable a las influencias externas; en definitiva: más seguro. (Le sugiero que recuerde esta última afirmación porque es importante para comprender el auge del nazismo). El alemán es proclive al individualismo pero prefiere subyugarlo en favor del grupo;¿quizás por el miedo a la diferenciación? Muchas de las corrientes artísticas del siglo XX tuvieron su cuna en Alemania: Der Blaue Reiter o Die Brücke, por ejemplo. ¿No es eso una señal de individualidad? Yo creo que sí; pero el miedo, el temor a la soledad del que es diferente, impele al gregarismo. Por ése motivo también formaron un grupo para no sentirse tan marginados. Le pondré un ejemplo: Cuando en noviembre de 2005 el periódico Frankfurter Allgemeine Zeitung — 400.000 lectores diarios— decidió acometer determinados cambios en su formato (letra mayor en artículos de portada, color rojo en los sumarios), se encontró con una férrea oposición por parte de sus lectores: cartas de protesta, disminución de las suscripciones, acusaciones de deriva hacia el sensacionalismo, etc. Por si usted no lo conoce, le explicaré que el FAZ es un diario de textos largos y densos, que practica un análisis sosegado de las noticias y que no se deja influenciar por la «última hora». Para que me entienda: Le Monde, comparado con el periódico alemán, es un catálogo de Zara. Curiosamente, los lectores más ofendidos no superaban la treintena: alguien había decidido romper las normas del «Sippe»:¡Anatema! El nazismo explotó a la perfección la colectividad en detrimento de cualquier muestra de individualismo. ¿Sería presuntuoso aplicar lo mismo al comunismo? Si usted quiere conocer a un alemán, y éste le otorga su confianza, debe separarle del rebaño. La frontera entre el espacio público y el privado es muy clara: «Allí donde convivimos todos las normas son iguales; sin embargo, en tu espacio privado, haz lo que te plazca». Antes de entrar en el siguiente tema — el nazismo—, puntualizaré algo: No olvide, Victrix, que Alemania, como nación, completó su nacimiento en 1871. Era, por lo tanto, una estado joven. Inglaterra dispone de una herencia más generosa, y U.S.A. logró convertirse en nación por medio de una revolución. Unos por tradición y otros por esfuerzo tienen, obligatoriamente, concepciones diferentes a las que, en su momento, pudiera tener un alemán. No obstante, considero que ninguna de las dos naciones es estanca a la manipulación o creencia de que el grupo es lo importante. ¿Acaso no tuvo problemas Wilson para introducir a U.S.A. en la I Guerra Mundial? ¿Qué maniobras tuvo que soterrar Churchill para convencer a los ingleses de que aceptasen «sangre, sudor y lágrimas»? ¿Deseaban los americanos entrar en liza durante la II Guerra Mundial? Con el paso del tiempo comprobará que se nos plantean preguntas similares, pero las respuestas…
Yo no puedo decirle si los alemanes somos o no «cabezas cuadradas»; pero sí considero que cada nación es esclava de sus propios… ¿complejos? El exacerbado sentido del ridículo latino también es una servidumbre, que a su vez comporta ciertas limitaciones a la hora de expresarse o vivir. ¿Hubiera sido posible el nazismo en otra sociedad no tan «mecánica y estructurada»? Acompáñeme, Victrix; en la siguiente entrada le doy mi opinión. Pase usted primero, por favor.

5:15 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

El nacionalsocialismo no puede entenderse sin comprender las circunstancias de la época: un país joven — no olvide que Alemania culminó su formación como nación en 1871—, una derrota que sumió a la nación en la miseria, un espíritu nacional mal entendido, un armisticio con condiciones draconianas, una economía rota, una descomposición de la advenediza democracia, un desguace de los elementos culturales y la perdida de la fe del pueblo en las instituciones :el abono ideal para que florezcan los extremismos y triunfen los «salvapatrias». Si esas circunstancias no se hubieran producido, Hitler y toda su camarilla habrían sido un grupo de inadaptados y marginados, que hubieran vertido toda su bilis en cervecerías llenas de borrachos y resentidos contra el mundo. Es una cuestión de terreno y abono, no de simiente. Antes le he solicitado que recuerde algo. Puede parecerle simple, pero yo creo que el nazismo fue bien aceptado por los alemanes porque les proporcionó unos beneficios económicos y sociales de los que nunca habían disfrutado. Respondiéndole a la pregunta final de mi anterior escrito, mi respuesta es sí. La única diferencia, y que hace más llamativo el tema— interprete la expresión en el contexto—, es el exterminio de los judíos. Si usted elimina esa parte del «asunto», verá que, salvo pequeñas diferencias, varios regímenes de la Europa de esa época se parecían. Aunque sería más exacto decir que varias sociedades se asemejaban y estaban predispuestas a ideologías parecidas. Doy por sentado que usted conoce a la perfección lo acontecido en Alemania entre 1933 y 1945. Por ése motivo salto al tema que más parece interesarle y que es el motivo de su pregunta: ¿en qué medida lo han superado?
A un tema tan complejo no podemos aplicar una respuesta simple, ya que la «superación» de los alemanes también ha sufrido una evolución que podemos dividir en varias etapas: 1945/1949: Los vencedores realizan una limpieza política: Juicios de Nuremberg; 800 ejecutados por otros juicios semejantes; decenas de miles internados en campos de concentración y prisiones; y centenares de funcionarios que quedaron en paro como producto de los procesos de desnazificación. 1950: Se produce una amnistía para los antiguos nazis y éstos se reincorporan a la vida pública. Me atrevería a decir que la sociedad alemana entra en una etapa de amnesia colectiva. 1960: Lo resumiría con la siguiente pregunta: ¿Qué hiciste durante el III Reich, papá / abuelo? 1980: Los alemanes comienzan a entender que también ellos fueron víctimas: bombardeos aliados, expulsión de millones de alemanes del Este de Europa y ocupación por el régimen comunista hasta 1989. Este punto, Victrix, también es importante; porque siempre se relaciona a Alemania con el nazismo pero todos olvidan que fue un país ocupado hasta no hace mucho por otro régimen totalitario y tan despiadado como el nazismo: el comunismo. Le garantizo que en la actualidad pesa tanto el pasado nazi como el comunista. Sin embargo, para los observadores ajenos resulta más atractivo hablar siempre de nazismo.¿Por qué? Hago hincapié en unos simples datos: la archiconocida GESTAPO contó con 7000 agentes para controlar a una población de 60 millones de personas. En cambio, la STASI dispuso de 90.000 funcionarios y de 170.000 colaboradores para controlar a 16 millones de personas. Resulta curioso, ¿a que sí? Sigamos por la trocha de los ejemplos, que en muchos casos son más ilustrativos. Cuando Günther Grass hizo pública su pertenencia a las SS — ¡qué hombre más hábil!— en Alemania muchos se echaron las manos a la cabeza. Por el contrario, Gerhard Schröder se pasea por Europa de la mano de Matthias Warning, director ejecutivo de la Nord Stream, que es la empresa que construye el gasoducto que llevará el gas siberiano hasta Europa Occidental. Posiblemente a usted el nombre del sujeto no le diga nada, pero se trata de un individuo que perteneció a la STASI y estuvo a sueldo del régimen comunista. Seguro que fue una monja ursulina; apostaría por ello. Volvamos al nazismo, Victrix. Durante muchos años, el pueblo alemán fue sometido a un cuidadoso trabajo de zapa para repartir la culpabilidad por los crímenes del nazismo. Ello, qué duda cabe, ha marcado la personalidad de varias generaciones. Éstas, en un flagelar colectivo, aceptaron como propias responsabilidades que no les correspondían. ¿Acaso yo soy responsable de los actos de mi abuelo?, ¿aceptaría usted purgar las responsabilidades del suyo, Victrix? La respuesta creo que es palmaria. Ningún Derecho acepta el concepto de culpa colectiva. Le pondré otro ejemplo: Seguramente su padre realizó el servicio militar durante la época del general Franco: ¿Eso le convierte en un represor?, ¿ fue su padre un franquista sanguinario? De nuevo una respuesta evidente: no. Los alemanes ya han pagado por su pasado, y con intereses elevados: la deuda, si puede llamarse así, está saldada. Esta creencia está cada vez más extendida, y ello permite debates limpios, sin condiciones establecidas. Conforme mueren los testigos, los sucesos se convierten en historia; así debe ser, Victrix. La Alemania que renació de las cenizas del III Reich se propuso evitar caer en los vicios y errores de aquel nefasto régimen, y lo ha conseguido. Ustedes, en España, dieron un ejemplo de la que era un cambio de régimen. Lo que han denominado la Transición fue admirado y envidiado en Alemania. Aquí, por el contrario, no hubo una transición pactada. En los dos casos, 1945 y 1989, fue un transito mediante una derrota: una por los aliados, 1945, y otra, aunque pacífica, dirigida por la Alemania Occidental. Conforme el debate se produce el tema se supera, pero debe ser una discusión sin revanchismo, sin odios y con único fin: el futuro. El pasado debe quedar para los libros de historia. Así y todo, siempre surgirá alguien con la murga. Entonces sólo quedan dos alternativas: vive de eso o no tiene nada más que ofrecer. Mi respuesta sería mucho más extensa y con variados ejemplos, pero creo que he podido expresarle mis opiniones. Si le interesa algo más no dude en plantearlo.
Saludos.

5:19 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

CERRAJERO:

Lo vuestro con la monarquía es un péndulo: de un extremo al otro. Aunque si lo pienso bien, con la Iglesia ocurre otro tanto. Ya sabes: detrás de ellos con palos o cirios.

5:23 vorm.  
Blogger El Cerrajero said...

# Nicholas, cuando dices 'vuestro' ¿te refieres a mí o a todos los españoles?

Precisamente ahora estaba leyendo esto.

1:51 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

CERRAJERO:

A todos los españoles.

12:49 vorm.  
Blogger El Cerrajero said...

# Nicholas, pues entonces no tengo más que darte la razón ^_^

1:17 vorm.  

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