Dienstag, März 15, 2011

DE CÁPSULAS.




CÁPSULA: 2. f. Envoltura insípida y soluble de ciertos medicamentos desagradables al paladar.

Hace años que una duda martilleaba mi mente con la tenacidad de un herrero, meine Damen und Herren: ¿Es Dios inteligente? A pesar de haber leído la trilogía del mamarracho de Escrivá de Balaguer— Forja, Camino, Surco—, las obras de San Agustín y El criterio, de Jaime Balmes, no logré encontrar la respuesta. Harto ya de la incertidumbre, estimados parroquianos, me lancé a una búsqueda desesperada, casi agónica, de la certeza. Día a día, cobraba fortaleza en mi mente la idea de que Dios es un tonto de cojones, un vaina, un ganapán, un mindundi que al crearnos «a su imagen y semejanza» moldeó a chichipanes del calibre de Pepiño Blanco, Leire Pajín, Elena Salgado (sigo sin poder imaginármela en plena coyunda), la próstata de Rubalcaba y a nuestro siempre admirado José Luis Rodríguez, El Puma, un tipo que aún no distingue el Jueves Santo de la Navidad. Sea como sea, meine Damen und Herren, continué mi búsqueda, yo anhelaba la evidencia. Estoy convencido de que ustedes no suponen dónde la encontré: ¡en la publicidad! Sí, sí, queridos lectores, no se sorprendan: en un anuncio de Nespresso. Puedo parecer un temerario, pero es evidente que si Dios cayó en el timo de las cápsulas de café merece formar parte del Gobierno de Rodríguez: ¿quizá ministro sin cartera? Esas modas me parecen una bobada, estimados parroquianos; aun así, reconozco que las cápsulas resultan fáciles y limpias, aunque caras: ¿Cuánto cuesta el kilo de café? Al margen de novedades y majaderías, me mantengo fiel a Mehmet Efendi—mi café turco—, el cezve y al rito ancestral de elaborar un café: jamás renunciaré a él. Ahora bien, para tratar de cuestiones «fáciles», «limpias» y «caras», nada mejor que rememorar la figura egregia de Rodríguez, un bobo que nació con la pensión de jubilación clavada en el cráneo y la inteligencia guardada en una cápsula, en un estuche diminuto del que surgen los dislates de una mente enferma, las ocurrencias de un palurdo que todavía se pregunta qué podemos hacer por los Picos de Europa y si Obama está donde siempre. Ambas cuestiones me importan una higa; por el contrario, observar la decadencia de ese aborto del intelecto me fascina. El ingenio de Rodríguez me resulta un café recalentado, un recuelo nauseabundo con indudables propiedades laxantes. A estas alturas del drama estático en un acto que son las legislaturas de Rodríguez poco puedo escribir, queridos lectores, sólo podemos esperar y observar el navegar del gran subnormal por el río de la idiotez: 110 Km/H.; cambio de neumáticos; bombillas; «lo que usted mande, Frau Merkel, pa’eso estamos»; «oui, oui,, Nicolas, être tout mou»; mi abuelo fue fusilado; de perdidos al río. El peripatetismo que emana de Rodríguez es equiparable al que sentimos al conocer la historia de Joseph Merrick, el hombre elefante. Sea como sea, estimados parroquianos, y fiel a la bonhomía que me caracteriza, disculpo la reticencia a la dimisión que ese alma de cántaro demuestra— y los suyos a echarle— ya que ni él ni los otros saben dónde recolocarle. Es una cuestión peliaguda, queridos lectores; tan es así que el próximo escrito versará sobre el futuro de Rodríguez.
Descartados el aceite de ricino, el agua hirviendo y la amputación sin anestesia, pocas soluciones puedo aportar desde este humilde espacio; quizá unas rogativas a Sonsoles, pasear en procesión el cadáver del abuelo chaquetero o un vía crucis hasta los dormitorios de «las góticas» (tápense la nariz y porten ristras de ajos al cuello). Lamento no poder sugerirles nada más, queridos lectores, pero tengan presente que ante un tipo tan chubasco como Rodríguez— limpio y fácil, aunque caro— ya no sirve ni encomendarse a Dios, sobre todo después de descubrir que hasta el Creador es tonto. Es curioso el mundo de las cápsulas, queridos lectores; creo que hasta las reciclan. ¿Podríamos reciclar a Rodríguez, George?


APOSTILLA: Todo fue bien, meine Damen und Herren: fue una niña.

Foto: Mehmet Efendi, mi café. NvO (2011).

7 Comments:

Anonymous Sigo por las ramas said...

Dios se hurgó la nariz y lanzó con el índice y el pulgar una pelotilla a la que aquí llamamos Tierra.

No se si eso es exactamente una creación suya, aunque en sentido estricto no hay duda alguna.

P.D. ¿Has sido padre? El mundo se ha vuelto loco, quiero decir, enhorabuena.

12:34 nachm.  
Anonymous van said...

Bienvenido jefe, ahora le leo.

11:28 nachm.  
Anonymous van said...

Y como se titula la niña?
¡Felicidades!

11:36 nachm.  
Anonymous helio said...

Joder herr Nicholas, ya no puedo ni comentar la entrada de la alegría que me da volver a leerle. Nos deja usted sus escritos también en cápsulas. Enhorabuena si ha sido padre (¿ha pasado tanto tiempo desde que supimos de K.?).
Por cierto, proximamente me marcho a Berlín, no emigro ... por ahora, voy a conocer su ciudad, ya era hora.

saludos.

11:56 nachm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

SIGO POR LAS RAMAS:

Muchas gracias, estimado simio: todo va bien. Respecto a la visita de la canciller Merkel a Rodríguez poco puedo explicarte ya que se le dio más bombo en España que por aquí. Sin embargo lo entiendo, nieto de King Kong, porque ZP necesita aparentar —siempre para consumo interno—que aún puede hacer algo o cuentan con él. Por más que se intentara dar boato a lo que no era más que el examen del profesor al alumno tardo, Frau Merkel vino a “controlar” el nuevo land y poco más. Bromas al margen, comedor de plátanos, Alemania y Francia (Sarko delegó en Angie las cuestiones vinculadas al dinero) están preocupadas por la exposición de sus economías a…”los brotes verdes españoles”; el gran éxito de Rodríguez, vinculado al agro pero éxito no obstante. Jajajaja. Quizá la postura de Merkel os puede resultar estricta, pero debes tener presente que ella también juega en clave interna y sabe que muchos miembros destacados de su partido, así como electores, no están por la labor de continuar financiando los dislates de esos países sureños…tan simpáticos. Sea como sea y sin tener en cuenta cuestiones económicas os debe preocupar más el que ambos políticos—Sarko y Merkel— den por amortizado al merluzo de Rodríguez, porque eso supondrá que le obligarán a encajar las reformas que ellos le demandan de cualquier manera, o como dice el gran subnormal “como sea”. Rodríguez y su caterva de chichipanes, destaco a Elena Salgado, sólo piden una cosa: que la UE (de nuevo Merkel y Sarko) les ayuden a vender a los españoles la trágala. Ambos gobernantes saben que con un partido de derechas en el Gobierno (el PP) las reformas equivaldrían a retrasos, riesgos para la estabilidad y fortaleza del euro (y de las economías alemana y francesa) y ese marear la perdiz con el que los españoles retrasáis cualquier asunto importante. Quizá por ello forzarán a Rodríguez para que antes de dejar el convento…se cague dentro. De cualquier modo no debéis preocuparos, Felipe González hizo lo mismo y por ahí le tienes: ¡de sabio! Jajajajaja. Saludos, y baja de una puta vez. Jajajajaja.

2:50 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

VAN:

Gracias, Van. Me gustaría explicarte que le impusimos el nombre de Ada, pero no fue así: se llama Hanna. Barajamos varios— Martina, Petra, Ute y creo que algún otro—; sin embargo escogimos lo conocido, y no fui yo el que lo propuse. Saludos, Van.

2:51 vorm.  
Blogger Nicholas Van Orton said...

HELIO:

También me alegro del reencuentro, Helio. Lo cierto es que entre una cosa y otra estuve ocupado; además de vez en cuando debo trabajar. Jajajajaja. Aun así, Helio, no olvide que Rodríguez y su nefasta época se deslizan por el tobogán del olvido, y bueno…poco más queda por escribir. No obstante, estoy convencido de que todavía podremos rebañar la escudilla. Pues sí, Helio, el tiempo transcurre rápido; en ocasiones no soy consciente: deberé cambiar de reloj. Jajajajaja. Nada me satisface más que otras personas conozcan mi ciudad y disfruten de ella. Recorra las calles, empápese del ambiente, practique el alemán sin vergüenza (no se preocupe, Helio, por suerte no somos como los parisinos), observe más que mire, alargue y suavice la “i” de la última sílaba del nombre de mi ciudad, y cuando regrese a España, diga aquello de Ich bin ein Berliner. Le deseo un feliz viaje y una buena estancia. Willkommen!

2:57 vorm.  

Kommentar veröffentlichen

<< Home