Dienstag, Juli 18, 2006

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA: ESPERANZA


La II República priorizó su lucha contra la Iglesia en detrimento de otras cuestiones más importantes; como la Reforma Agraria. Asimismo, los gobernantes se equivocaron al intentar acometer innovaciones sociales que en otras democracias más consolidadas hubieran necesitado más de un siglo para ser llevadas a cabo. Un gobernante - Azaña - que se atrevió a decir que "España ha dejado de ser católica", lo único que demostró es su ignorancia sobre su propio país. Por el contrario, lo importante - la Reforma Agraria -se tramitó en el Congreso de los Diputados con muchas ausencias; muestra del desinterés o de la incapacidad de los intelectuales urbanos, que desconocían la auténtica problemática agraria en España. Pero como demuestran siempre que tienen ocasión, la progresía española huye de la reflexión y del análisis; cayendo en el populismo y las ideas demagógicas. El parlamento republicano estaba lleno de frivolidad, sectarismo y animosidad; llegando, incluso, a las amenazas de asesinato y todo tipo de coacciones. Triste, pero real. En lugar de aplicar una política sensata, se dedicaron a ejercer una "democracia" empapada de mesianismo revolucionario y engaño. Estoy convencido, por eso, de que la Guerra Civil constituye el desenlace de las tensiones acumuladas desde finales del siglo XIX.
Los sucesos de 1934 - Asturias y Cataluña - pueden considerarse el preludio de la Guerra Civil, ya que desembocaron en un proceso revolucionario que nunca pudo controlarse o que nadie quiso controlar. En definitiva, recogieron lo que habían sembrado.